Un castellano recio forjado en los fríos de Salamanca
Vicente del Bosque González nació en Salamanca un 23 de diciembre de 1950 en el seno de una familia humilde.
Como él mismo recordaba en una entrevista con Juan Cruz en el diario El País: "Supongo que yo soy la consecuencia de mi infancia; no nos damos cuenta y vamos haciéndonos con las cosas que hemos creído haber olvidado. En realidad, no sé si nos dábamos cuenta de todo lo que ocurría. Quizá a otros que tenían 18 o 20 años cuando nosotros éramos unos críos sí les marcó directamente aquella situación de pobreza y de silencio. Ellos acababan de pasar una guerra y eso fue tremendo. Ojalá que nunca pase de nuevo. No creo que vuelva a pasar. Ahora hay más tolerancia, no hay aquella división. Yo, por ejemplo, tengo amigos de derechas y creo que con ellos se produce un diálogo, una tolerancia, que en aquella época no había en absoluto".
Buen estudiante, aplicado como se decía entonces ("la escuela fue un gran goce para mí", confiesa) ya en esa época se caracterizaba por ser reflexivo: "No tanto un perfeccionista, no, un tipo reflexivo. De mi infancia recuerdo eso, ser feliz en la calle".
Tardó en tener clara su vocación, como él mismo recuerda: "En aquel entonces no tenía muy claro cuál iba a ser mi futuro; ni cuando vine a Madrid, a los 17 años, sabía si de veras yo quería ser futbolista. Vine a la aventura y no sabía si sería o sería jugador; no tenía la visión de que mi vida se iba a encauzar por ahí. Pero en ese viaje terminó mi infancia, quizá. El primer año me dije que si lo hacía bien, tendría fortuna. Soy muy obediente, de modo que si me instruían, pensé, iba a salir adelante".
Su trayectoria deportiva
Pero cuando se encontró con su destino ya no lo abandonó jamás. Fue 18 veces internacional y se hizo cargo del equipo nacional como Seleccionador en 2008 y desde entonces no ha parado de batir récords.
Debutó un 20 de agosto en Copenhague con triunfo por 0 a 3 frente a Dinamarca, lo que sería el prólogo a una trayectoria ya legendaria. España venció en sus trece primeros compromisos con Del Bosque al frente hasta la derrota contra Estados Unidos en la semifinal de la Copa Confederaciones en Sudáfrica.
Luego, engarzó otros doce triunfos consecutivos hasta el primer partido del Mundial de 2010 en Durban frente a los suizos. La historia no se iba a repetir esta vez y por primera vez una selección levantaba la Copa del Mundo tras perder en su debut.
Después llegaría el segundo gran éxito de su etapa con la Eurocopa de 2012 conquistada goleando a los italianos en la final de Kiev. En estos cinco años con el entrenador salmantino al frente, España se ha proclamado por fin campeona mundial, siendo el único equipo desde que el fútbol existe capaz de obtener la Triple Corona (Eurocopa-Mundial-Eurocopa) de manera consecutiva. Un mérito compartido con el anterior Seleccionador, Luis Aragonés.
Es ya desde el choque frente a Finlandia en Gijón, el Seleccionador con más partidos en su haber, superando a Ladislao Kubala, aunque el de Budapest estuvo más de un decenio (1969-1980) dirigiendo a España.
Del Bosque ha dirigido más de 80 partidos en estos años y ha conseguido implantar todo un estilo y filosofía futbolística compartida por todos los jugadores: "Siempre me tocaba ir a clases particulares todos los veranos. Para recuperar matemáticas, principalmente. Y, fíjate, yo en matemáticas no era malo, pero me enredé cuando empezaron a dar los conjuntos, que ahora no sé si aquello luego ha servido para algo...".
Además, ha aplicado una política de tener un bloque sólido de jugadores que son el pilar del equipo al que se le van añadiendo sangre fresca.
Cómo le ven a Vicente del Bosque
Mucho más importante que las victorias, es que Del Bosque ha llevado la unidad y la concordia al equipo nacional, que a su vez se ha transformado en un símbolo que une por encima de las diferencias.
De hecho, es una de las personalidades españolas más admiradas por sus compatriotas: "Tenemos el orgullo de ser apoyados por mucha gente, pero representamos también a nuestro país y nunca podemos ser chabacanos", dijo en una entrevista al diario ABC.
Además, Del Bosque ha favorecido que viejos valores del mundo del deporte vuelvan a tener vigencia, como la caballerosidad: "Sí, soy un romántico del fútbol y me gustaría que todos los amantes de este deporte siempre lo fuéramos. Es mejor perder que dar una mala imagen. Hay que ser majo, deportivo".
Es un ejemplo para la juventud y ha logrado conformar un bloque unido, solidario y comprometido con la filosofía que encarna el Seleccionador. Y así las alabanzas y reconocimientos hacia el técnico se repiten sin cesar. Por ejemplo, Cesc ha dicho que "Del Bosque es honesto y con él hay pocas injusticias".
E Iniesta ha comentado que "el entrenador es siempre el que marca el camino ... los que jugamos y hacemos buenas o malas las ideas somos los futbolistas. Pero es injusto negarle ese mérito a los entrenadores. Su trabajo es complicado, están solos y a menudo no se les valora".
Pero quien mejor le ha definido, en una de sus famosas arengas, es Pepe Reina: "La bondad en persona, el hombre correcto, el míster que nos ha traído hasta aquí, que nos ha hecho ganar la amarilla, la que todos queríamos, don Vicente del Bosque".
Porque finalmente, esa es la esencia de Vicente del Boque, de un hombre que posee la bondad de un niño y la grandeza de un adulto: "No, no he dejado de ser un niño. Sigo teniendo síntomas de aquel niño que fui. ¡Y sigo teniendo el acento de Salamanca! ¡Y las palabras! Por ejemplo, ¿tú sabes qué significa lígrimo? Ah, no lo sabes. Pues significa puro, neto, claro. ¡Y está en el diccionario, ojo!”.