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SEMBLANZA: De la camioneta de don Hipólito a la mejor Selección del mundo

Luis Aragonés fue el Seleccionador que dirigió al equipo nacional que se adjudicó la Eurocopa de 2008, acabando así con una sequía de títulos que se remontaba hasta 1964

Cuentan que por el entonces pueblo de Hortaleza a primeros de los años 50 del siglo XX era don Hipólito Aragonés, padre del futuro Seleccionador, el único que disponía de una camioneta para realizar transportes, encargos y mudanzas entre los menos de mil vecinos que vivían en una localidad de casas encaladas separada en aquella época de Madrid.

Hoy, Hipólito Aragonés, antaño alabardero del rey Alfonso XIII, tiene calle dedicada en el barrio. Falleció joven y de entre los diez hermanos tuvo que ser su hijo Luis con apenas catorce años quien se hiciese cargo de la camioneta. Desde entonces José Luis Aragonés Suárez Martínez iba a sobresalir en la conducción; ya fuese la furgoneta paterna, el centro del campo de grandes equipos y la Selección que iba a convertir en campeona de Europa.   

El "Sabio de Hortaleza", se convirtió en el entrenador de España en 2004 tras una larga y prestigiosa carrera como jugador y técnico, después de dirigir a los mejores equipos de España (Atlético de Madrid, Barcelona, Valencia, Betis, Oviedo, Deportivo o Mallorca entre otros).

La guinda a esa carrera fue ocupar el banquillo de la Selección durante cuatro años, entre 2004 y 2008, y culminar su trayectoria con la conquista de la Eurocopa de Austria y Suiza.

El presidente de la Federación Española (RFEF), Ángel María Villar, anunció el nombramiento aquel 1º de julio de 2004 de esta manera: "(Luis Aragonés) es un magnífico entrenador, tiene una gran trayectoria deportiva, tiene una gran ilusión por ser seleccionador nacional y, en cuarto lugar, porque todos los estamentos del fútbol español han querido estar presentes en este consenso para arropar su elección".

Fue una acertada elección y mucho más confiar en él aunque los resultados no acompañaran en el Mundial de 2006.

En general el fútbol español lo vio como un acto de justicia y un premio a uno de los mejores entrenadores españoles. "Luis merecía este reconocimiento como premio a una brillante trayectoria profesional", dijo entonces Raúl González.

Aragonés condujo al equipo en el Mundial de Alemania 2006 donde la Selección cayó en octavos ante Francia lo cual no fue obstáculo para confiar en un modelo que se estaba forjando de la mano de la nueva savia en la que confiaba el Seleccionador: Casillas, Iniesta, Xavi, Fábregas, Villa o Torres.

"Yo siempre creí en esta Selección. Cuando yo me hice cargo del equipo, en 2004, decidimos que había que apostar por un tipo de fútbol, el que más nos convenía a nosotros; o el que yo creía que era el más adecuado. El Mundial de Alemania no lo hicimos bien, pero comprobé y me quedé convencido de que esa idea era la que valía para ganar a los grandes. Lo normal es que me hubiera marchado, pero es que de verdad estaba seguro de que estábamos ante un grupo extraordinario, una generación tal vez irrepetible en su peso neto", recordaba el "Sabio de Hortaleza".

La fase de clasificación para el Europeo 2008 le sirvió a Luis Aragonés para ir modelando al equipo y el nuevo estilo en el que los pilares eran jugadores como Casillas, Sergio Ramos, Puyol, Marchena, Capdevila, Senna, Iniesta, Xavi, Cesc, Silva, Villa o Torres.

En la Eurocopa, el equipo de Aragonés hizo una fase de grupo espléndida tras ganar a Grecia, Rusia y Suecia. En cuartos eliminamos a Italia en la épica en los penaltis, en donde las paradas de Iker Casillas y el gol decisivo de Cesc nos dieron el pase.

"Aquello verdaderamente cambió la historia del fútbol español. Pero a los tres días, teníamos una semifinal y no pudimos reparar en eso", llegó a confesar el propio Aragonés.

Tras eliminar a Rusia en semifinales llegó la mágica noche del 29 de junio de 2008, en el estadio Ernst Happel de Viena. El rival era la siempre temible Alemania que no pudo hacer nada con un equipo que controló el tempo del encuentro y además encontró en Fernando Torres a su hombre-gol.

Para Luis Aragonés ver a Casillas levantando la Copa fue muy especial, "el triunfo de los jugadores. De verdad que no quería llamar la atención. Había acabado todo. Me sentí el hombre más feliz del mundo".

Y así, de una forma tran brillante, Aragonés salió de la historia para entrar en la leyenda del fútbol español, que volvía a conquistar una Eurocopa tras 44 años. Los hombres se van, pero hazañas y mitos permanecen, el del hijo de don Hipólito ya nunca nos abandonará.