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SEMBLANZA | El Brujo del gol con alma de mago

Enrique Castro Quini nos deja a los 68 años después de lograr cinco trofeos de máximo goleador en Primera, dos en Segunda, convertirse en Leyenda de la selección y, ante todo, siendo una persona querida y respetada por todo el fútbol español
Mar, 27/02/2018 - 23:56

Un parque en su querida Gijón lleva hoy en día el nombre de los Hermanos Castro en recuerdo y homenaje tanto a Enrique Castro como a su hermano Jesús, fallecido hace un cuarto de siglo en la playa cántabra de Amió después de entregar su vida al salvar a una familia de bañistas.

La vinculación deportiva, familiar y afectiva de Enrique Castro con sus hermanos Jesús y Rafael le hizo compartir con ellos la pertenencia al Real Sporting de Gijón, mientras que de su padre heredó el sobrenombre de Quini, casi nada más nacer en septiembre de 1949.

Lo hizo en Oviedo, aunque pronto su familia se trasladó al barrio de Llaranes, en Avilés. Allí entró muy joven como aprendiz en la empresa Ensidesa, donde a punto estuvo de quedarse como soldador, si su impresionante talento para el fútbol no hubiese marcado un destino inexorable.

Fue en el club Ensidesa, previo paso por el equipo del colegio de los Padres Salesianos, donde Quini comenzó a destacar en el puesto de delantero centro para pasar posteriormente a la disciplina del Sporting de Gijón a finales de 1968.

En su segunda temporada con el club rojiblanco, logró su primer trofeo pichichi -acabaría atesorando siete de ellos- y el ascenso a la máxima categoría con un Sporting que llevaba diez años en Segunda, además de debutar en la selección a las órdenes de Ladislao Kubala.

Enrique Castro Quini marcó 219 goles en sus 448 partidos disputados en Primera División

En el club gijonés permaneció en esta primera etapa hasta 1980, logrando el trofeo de máximo goleador de Primera en las temporadas 1973-1974; 1975-1976 y 1979-1980, además del de 1976-1977 en Segunda División.

Tras doce años como sportinguista, Quini fue fichado por el FC Barcelona en el verano de 1980 y unos meses después fue secuestrado a punta de pistola tras un encuentro frente al Hércules en el que marcó dos goles.

Después de 24 días de captura, fue liberado por la policía en Zaragoza y tras el suceso tuvo buenas palabras para sus captores, a los que perdonó casi de inmediato e incluso se reunió afablemente con ellos en 2012.

En lo estrictamente deportivo, con el FC Barcelona logró ganar dos Campeonatos de España-Copa de SM el Rey, la Supercopa de España, la Recopa de Europa, una Copa de la Liga y dos trofeos pichichi más.

Valoró retirarse en 1984, pero al poco tiempo rectificó su decisión para regresar al Real Sporting de Gijón, donde colgó definitivamente las botas en 1987, firmando además una notable carrera como internacional con 35 partidos y 8 goles portando la camiseta de la selección española.

Desde entonces han sido innumerables los homenajes y muestras de cariño recibidos por el Brujo, quien se ha desempeñado como delegado del club gijonés además de ayudar a su hijo a regentar un bar-museo en la misma localidad asturiana.

Un enamorado del fútbol y de su ciudad, al que el cáncer no pudo vencer hace unos años, pero cuyo inmenso corazón no ha resistido al cabo del tiempo. Como de su hermano Jesús, guardameta también del Sporting y de la selección española, queda su ejemplo de entrega y sacrificio hasta sus últimas consecuencias. Ahora, ya reunidos allí arriba, el antiguo Parque Inglés de Gijón, renombrado como el de los Hermanos Castro, recuerda el ejemplo de dos grandes deportistas y de un par de hombres buenos.

Enrique Castro Quini nos dice adiós. Comienza la Leyenda del Brujo.