Sergio Pellicer: “Como entrenadores tenemos una gran virtud, hacer felices a los demás y hacer mejores a los jugadores”
Valenciano de nacimiento, pero malagueño de adopción, el técnico ha ido cubriendo etapas paso a paso desde el fútbol formativo hasta la élite.
Del fútbol formativo a la élite. Sergio Pellicer, valenciano de nacimiento, pero malagueño de adopción, ha ido cubriendo etapas paso a paso desde sus orígenes como Entrenador Titular en el CD El Campello, antes de dirigir a equipos en el fútbol base del Valencia CF, Elche CF, CD San Félix o Málaga CF, club con el que se proclamó campeón de la Copa de Campeones Juvenil en 2016. Más tarde se incorporó al cuerpo técnico del primer equipo del conjunto malacitano, antes de volver a liderar un cuerpo técnico en el RC Deportivo Fabril, Atlético Malagueño, Málaga CF, CF Fuenlabrada, regresando en enero de 2023 el Málaga CF, equipo al que ascendió la temporada pasada a Segunda División.
¿Cuáles son las primeras sensaciones de la vuelta del Málaga CF al fútbol profesional?
La verdad es que es algo muy especial, sobre todo por todo lo que representamos, a nuestra gente y al club, estoy con muchísima ilusión, la misma que se está generando en La Rosaleda.
Apostó por el club en un momento complicado, se descendió a Primera Federación, pero siguió y el tiempo le ha dado la razón, de que con ilusión, pasión y trabajo se pueden lograr los objetivos.
Esa es la clave, la ilusión, la pasión, el trabajo, el sentido de pertenencia, el compromiso… Al final, el transmitir los valores, aunque soy valenciano me considero adoptado en Málaga porque llevo mucho tiempo allí, y lo que estamos generando con ese sentimiento de pertenencia nos debe ayudar a seguir con esa dinámica sabiendo que va a ser un año complicado, pero, sobre todo, con ilusión y transmitir lo que transmite el equipo.
A quienes empiezan entrenando desde el fútbol base y le ven como un ejemplo, ¿qué consejo les daría?
Trabajo incansable y formarse continuamente. Siempre digo que mi ilusión y mi pasión es la misma que tuve el primer día que empecé a entrenar en categoría Cadete, he pasado por todas las categorías y lo más importante es mantener esa ilusión. En nuestro trabajo tenemos una gran virtud, que es hacer felices a los demás y, sobre todo, hacer mejor a los jugadores. Esa es nuestra principal arma, con la ilusión, la pasión y el sentimiento de que hacemos lo que realmente nos gusta.