Siempre nos quedará Saint Denis: en menos de un mes, Francia - España
Ingrid Bergman y Humphey Bogart lo tenían muy claro en "Casablaca": «We'll always have Paris».
A ellos siempre les quedaría París, lo mismo que a la Selección española, cuya historia se entremezcla, sin solución de continuidad, con la bella ciudad que reposa a orillas del Sena y con un estadio emblemático, a la par que ensoñador, Saint Denis. O por ser más exactos, el Stade de France en el municipio de Saint Denis, una especie de último homenaje a la Francia napoleónica y modernizante de Napoleón III y el barón Haussmann.
De hecho, el estadio de Saint-Denis se inauguró el 28 de enero de 1998 y el invitado a aquella fiesta futbolística fue la Selección española que dirigía entonces Javier Clemente.
En un gran encuentro por parte del equipo nacional, España cayó 1-0 ante los anfitriones gracias a un gol de Zinedine Zidane. El combinado nacional perdió en aquel encuentro su condición de invicta al acabar así una racha de éxitos que duraba tres años y medio. Desde el 9 de julio de 1994, en Boston y en el Mundial de EEUU ante Italia, España no sabía lo que era perder.
En aquel partido hubo una nutrida asistencia en el palco en el que estuvieron el entonces presidente de gobierno, José María Aznar junto con el presidente de la República francesa, Jacques Chirac, y el primer ministro, Lionel Jospin.
Luego ha habido más visitas a este nuevo referente del fútbol mundial. En 2010 España se impuso 0-2 con goles de Villa y Ramos, tantos que no hicieron sino rubricar la superioridad española, dirigida por un gran Xavi Hernández y el siempre eficaz y sobrio Xabi Alonso.
Y en 2013 Saint Denis fue el escenario de la última cita y de una gran victoria, por 0-1. Un gol de Pedro que allanó el camino para certificar la clasificación para el Mundial de Brasil 2014. Su tanto, con suspense incluido, ha pasado a los anales como un tanto muy importante para la Selección.
El equipo de Del Bosque llegaba a París con la necesidad de ganar a Francia tras haber no solo tropezado ante los franceses en el Calderón sino empatado con Finlandia en Gijón.
Había, por lo tanto, que ganar o ganar. No cabía otra para estar en el Campeonato del Mundo y el tanto del canario colocó a los españoles líderes del grupo y con el camino mucho más despejado para acudir a la gran cita.
El gol de Pedro y la heroica victoria española en París se convirtió en una metáfora que aludía a la historia de amor de Bergman y Bogart, un relato al que agarrarnos y que siempre nos quedará en la memoria.
Una memoria que esperemos que se amplíe el próximo 4 de septiembre.