Stuttgart es territorio Merino
Mikel Merino vivía este 6 de julio, comienzo de las fiestas de San Fermín en su Pamplona natal, con la resaca de un particular “chupinazo”: su gol de cabeza, en el último minuto de la prórroga, frente a Alemania. Un tremendo remate, con salto espectacular hacia el cielo - cual cohete en la plaza del Ayuntamiento pamplonesa - que vale una semifinal de la Eurocopa.
Mikel sigue disfrutando cada momento tras aquel gol, que ha visto “tres o cuatro veces”, reconoce; y que ha hecho que se recuerden otros momentos especiales para su familia en ese mismo estadio de Stuttgart. Ese fue el escenario del debut del propio Mikel, sí; pero fue también el lugar en el que su padre, Miguel Merino, consiguió un gol con su Osasuna, en una eliminatoria de dieciseisavos de final de la UEFA, hace 33 años.
“No sé qué tiene, pero es un estadio talismán para nosotros”, cuenta Mikel a las cámaras de RFEF.es. Un talismán que ha unido a tres generaciones con una celebración compartida: girar alrededor del banderín de córner. ¿Tres generaciones? Sí, tres.
Mikel reconoce que tenía claro repetir esa forma de celebrar el tanto, característica de su padre: “Habíamos bromeado antes del partido con que me quedaban pocas cosas por hacer que él no hubiera hecho; así que lo celebré así en honor a él”. Pero es que, a su vez, la celebración le une con su abuela. Y es que el propio Miguel ha explicado que aquel gesto, que luego hizo tan suyo, fue "lo que le salió" cuando marcó dos goles en Málaga, en los inicios de su carrera, para dedicárselos a su madre, que no podía ver ese partido por estar enferma.
Stuttgart es ya un hito en la historia de la Selección Española; pero, por supuesto, en la de Mikel Merino, igual que en la de su padre. Por eso Mikel valora tanto el gran detalle de su capitán, Álvaro Morata, que consiguió para él ese balón que Mikel metió, con un cabezazo inapelable, en el fondo de la portería de Neuer. Un balón que Mikel mira con cariño hoy, un día después de ese 5 de julio ya inolvidable. Hoy, que en Pamplona, a 1.072 kilómetros de distancia - en línea recta - de Stuttgart, el comienzo de las fiestas ha tenido como parte de su banda sonora ese cántico de "Mikel Merino, lo lo lo lo lo lo"...