Santi Denia, actual Seleccionador y el jugador que más veces vistió la camiseta de la Sub-21 junto con David de Gea, señala que "jugar en la Sub-21 da un plus a los jugadores que ganan en madurez porque la exigencia es muy alta. Esto les permite crecer futbolística y anímicamente, así como ir interiorizando el estilo de juego de las selecciones... mis mejores recuerdos como futbolista son de la época en la que le tocó integrar la Sub-21 que entonces dirigía Andoni Goicoetxea".
El jugador establece claramente una relación paternofilial con el Seleccionador que actúa a la vez como "maestro", "padre" y "consejero".
Así lo admite Oliver Torres: "Siempre estuve tranquilo porque sabía que se estaba trabajando bien, que la gente confiaba en mí, que me cuidaban. Por eso fue tan importante la confianza que siempre tuvo Lopetegui en mí, el año pasado hubo algún momento en el que yo no jugaba en el filial del Atlético de Madrid y él siempre apostaba por mí para traerme a la Selección Sub-19 y, quieras o no, cuando vienes a la selección, luego siempre vuelves a tu club con una confianza que antes no tenías. (Cholo Simeone y Julen Lopetegui) son mis padres futbolísticos. En la selección, Julen Lopetegui ha sido un pilar fundamental para mí, desde la Sub-18 apostó por mí y desde entonces todo me ha ido mucho mejor, por lo que siempre le estaré agradecido".
Además, el Seleccionador debe combinar la labor didáctica con la psicológica, dando libertad al jugador para que aprenda también experimentando.
Como señalaba Isco en la pasada Eurocopa "Todo el mundo sabe ya cómo jugamos. En la absoluta y aquí. Cuál es nuestro estilo. Estoy contento con Lopetegui porque me da total libertad para que juegue donde quiera, con libertad. Es una de las claves del equipo, que no estamos estáticos y nos movemos. Creamos problemas a los oponentes”.
Lo que se ha logrado también es un creciente compromiso de los jugadores con el proyecto como explica Muniain, el actual capitán: "Es una generación ilusionante. Estoy con ganas de trabajar, de competir, de conseguir grandes cosas, como el resto del equipo. Es un orgullo ser capitán, poder representar a esta Selección, y gracias a todos esos años puedo serlo. Pero eso no es lo realmente importante. Lo importante es aportar al equipo".
En definitiva, la Sub-21 deja una marca indeleble en el jugador que cuando abandona la Sub-21 lo hace con un regusto agridulce.
Fue, por ejemplo, el caso de David de Gea tras 27 internacionalidades: "Me siento muy contento, pero también triste a la vez. Me fui ganando, pero acabar esa etapa me deja triste por tanta gente a la que tengo cariño".