© Copyright RFEF - Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido fotográfico sin autorización expresa de la RFEF.
-
Antonio D. Muñoz
Los números hablan de un empate y una victoria, pero más allá de las cifras, la sensación de que hay un grupo con sueños comunes y mucho fútbol en sus botas deja a la afición con ganas de volver a ver a España. La próxima cita, en Almería
Foto: ©Alberto Muñoz, Federación Tinerfeña de Fútbol
Han pasado solo tres jornadas, pero el grupo ya camina como uno solo en la nueva generación Sub-21 de la Selección española de fútbol. Como todo equipo, es un colectivo heterogéneo, en el que conviven futbolistas con personalidad propia pero que, a sus veinte años, más o menos, ya tienen sellado el ADN de la Selección. Es por convicción propia, por la ilusión de hacer cosas grandes en el inicio de carreras deportivas que van lanzadas a lo más alto. Todos creen en lo que hacen, porque les divierte jugar al fútbol. Y hacen disfrutar a quienes lo ven jugar al fútbol.
Más allá de la decepción de perder dos puntos ante los campeones de Europa, el grupo es consciente de la lección de fútbol que se llevan del Heliodoro Rodríguez López. Regalaron a la afición una primera parte de ensueño, y cuando llegaron las dificultades, replegaron filas y sacaron toda la fuerza para aguantar ante un difícil rival. Es por ello que se van felices, contando las semanas que quedan por delante hasta volver a juntarse, y competir contra Georgia y Croacia.
Será un nuevo reto, porque más allá del triunfo en Tiflis, todos son conscientes del potencial de un equipo que ganó en la última jornada por tres a cero a Estonia. Y a continuación, el líder del grupo 6: Croacia. El final de año nos traerá un nuevo reto para la Sub-21, vencer en Rijeka al que, hasta el momento, es el rival más fuerte.
Los futbolistas, ya profesionales de máximo nivel, vuelven a sus clubes con la satisfacción del buen trabajo realizado en esta concentración de octubre (alguno, lanzado para jugar este mismo jueves con su equipo). Pero todos tienen en la cabeza el Campeonato de Europa de Polonia: "tenemos que estar en el Europeo". Aunque no quieren verbalizarlo, saben que hay grupo y hay fútbol: la primera parte ante Suecia les refuerza. Ellos quieren más, la afición quiere más. Demasiado lejos está el 12 de noviembre. Entonces, será Almería la que disfrute de la Selección española de fútbol Sub-21.
Han pasado solo tres jornadas, pero el grupo ya camina como uno solo en la nueva generación Sub-21 de la Selección española de fútbol. Como todo equipo, es un colectivo heterogéneo, en el que conviven futbolistas con personalidad propia pero que, a sus veinte años, más o menos, ya tienen sellado el ADN de la Selección. Es por convicción propia, por la ilusión de hacer cosas grandes en el inicio de carreras deportivas que van lanzadas a lo más alto. Todos creen en lo que hacen, porque les divierte jugar al fútbol. Y hacen disfrutar a quienes lo ven jugar al fútbol.
Más allá de la decepción de perder dos puntos ante los campeones de Europa, el grupo es consciente de la lección de fútbol que se llevan del Heliodoro Rodríguez López. Regalaron a la afición una primera parte de ensueño, y cuando llegaron las dificultades, replegaron filas y sacaron toda la fuerza para aguantar ante un difícil rival. Es por ello que se van felices, contando las semanas que quedan por delante hasta volver a juntarse, y competir contra Georgia y Croacia.
Será un nuevo reto, porque más allá del triunfo en Tiflis, todos son conscientes del potencial de un equipo que ganó en la última jornada por tres a cero a Estonia. Y a continuación, el líder del grupo 6: Croacia. El final de año nos traerá un nuevo reto para la Sub-21, vencer en Rijeka al que, hasta el momento, es el rival más fuerte.
Los futbolistas, ya profesionales de máximo nivel, vuelven a sus clubes con la satisfacción del buen trabajo realizado en esta concentración de octubre (alguno, lanzado para jugar este mismo jueves con su equipo). Pero todos tienen en la cabeza el Campeonato de Europa de Polonia: "tenemos que estar en el Europeo". Aunque no quieren verbalizarlo, saben que hay grupo y hay fútbol: la primera parte ante Suecia les refuerza. Ellos quieren más, la afición quiere más. Demasiado lejos está el 12 de noviembre. Entonces, será Almería la que disfrute de la Selección española de fútbol Sub-21.