Los subcampeones: un recuerdo a aquellos que rozaron el cielo
Entre 2008 y 2012 las Selección se alzó con el trono europeo y mundial ganando dos Eurocopas (2008 y 2012) y un Mundial (2010). Quedaron atrás otras generaciones que vieron frustrados sus sueños: rozaron la gloria y merecen permanecer en la memoria
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Sáb, 20/02/2016 - 11:57
Y eso, subcampeones fueron los integrantes de la primera participación de la Selección en un torneo: los JJOO de Amberes donde el equipo acabó con la medalla de plata. Allí nació la famosa “Furia española” de un equipo que acabó como el segundo mejor del mundo, al no existir en aquella época un Campeonato del Mundo.
Los Juegos Olímpicos de Amberes dieron el pistoletazo de salida a la historia de la Selección española.
En un torneo que acabó resultando épico, España forjó su leyenda. La de un equipo que nunca se rendía al desaliento y que ponía todo el alma en cada jugada.
De tierras belgas España trajo una medalla de plata y una imagen icónica, la de ser el equipo de la Furia. Una frase resumió muy bien lo ocurrido. La que pronunciara Belauste: “A mí el pelotón, Sabino, que los arrollo”.
Los tres mil espectadores congregados en el estadio de La Butte en Bruselas asistieron al debut de La Furia Roja, tal y como los aficionados locales apodarían a la Selección en recuerdo a las tropas que asolaron Amberes durante el saqueo de 1576.
Finalmente la odisea mereció la pena y fue al vasco Patricio Arabolaza al que le cupo el honor a los once minutos de la segunda parte de marcar el primer tanto en su victoria ante Dinamarca.
Después llegó el famoso "a mí, Sabino, el pelotón, que los arrollo" de José María Belausteguigoitia en la segunda parte del encuentro frente a Suecia, que mandaba en el marcador con un gol de Dahl. Sabino se preparaba para lanzar una falta. La pelota fue al área y su remate coló el balón en la portería, junto con el propio Belauste, el portero contrario y dos defensas rivales. Fue el 1-1. El 1-2, el de la victoria española, lo marcó Acedo en el tramo final.
Tras vencer a Italia, un día después, por 2-0, España se cruzó con la selección 'oranje' en un partido que la organización convirtió en definitivo para la segunda posición y que coronó a la Selección española con la plata.
Venció por 3-1 a Holanda, con dos goles de Sesúmaga y uno de Pichichi, y el equipo regresó a España con la plata en el cuello.

Otra generación que rozó la gloria pero no pudo conquistar el cielo fue la de 1984 dirigida por Miguel Muñoz. Llegaron a la final del Europeo de Francia tras eliminar a Dinamarca y en una desdichada finalísima cayeron ante el anfitrión que tenía a Platini como gran estrella.
Aquella Euro vio también la mejor versión de Arconada ante la Alemania Federal y frente a Dinamarca. “Sin las paradas de Arconada ante Alemania y Dinamarca nunca habríamos llegado hasta la final. Se fue muy injusto con él”, confesaba Juan Señor en una entrevista concedida al diario El País.

También rozaron la gloria en unos JJOO la generación del año 2000 que acudió a Sidney.
La final ante la Camerún de Samuel Eto'o fue un partido tenso, de choque, pero España aguantó el ritmo de los africanos marcando además dos goles antes del descanso.
Con el dos a cero, todos miraban ya al oro olímpico, pero la segunda mitad se complicó para España. Fueron expulsados el sevillano José Mari y el propio Gabri, y la Selección jugó con nueve y la mala suerte se alió con un balón que rebotó en Iván Amaya y que se coló en la portería de Aranzubia.
El segundo gol de Camerún fue obra de Eto’o. Los internacionales españoles consiguieron aguantar la intensidad del rival pero en la tanda de penaltis, la suerte cayó del lado contrario.
España, dirigida por Iñaki Sáez, se colgó así la plata con una magnífica generación de futbolistas que incluía a los guardametas Aranzubia, Lainez y Felip con Lacruz, Unai, Albelda, Angulo, José Mari, Gabri, Ferrón, Luque, Amaya, Ismael, Velamazán, Tamudo, Dorado, Iván Ania, Jesuli... y cuatro futuros campeones del mundo en Sudáfrica como Carlos Marchena, Joan Capdevila, Carles Puyol y Xavi Hernández, autor del primer tanto en la final.

Los Juegos Olímpicos de Amberes dieron el pistoletazo de salida a la historia de la Selección española.
En un torneo que acabó resultando épico, España forjó su leyenda. La de un equipo que nunca se rendía al desaliento y que ponía todo el alma en cada jugada.
De tierras belgas España trajo una medalla de plata y una imagen icónica, la de ser el equipo de la Furia. Una frase resumió muy bien lo ocurrido. La que pronunciara Belauste: “A mí el pelotón, Sabino, que los arrollo”.
Los tres mil espectadores congregados en el estadio de La Butte en Bruselas asistieron al debut de La Furia Roja, tal y como los aficionados locales apodarían a la Selección en recuerdo a las tropas que asolaron Amberes durante el saqueo de 1576.
Finalmente la odisea mereció la pena y fue al vasco Patricio Arabolaza al que le cupo el honor a los once minutos de la segunda parte de marcar el primer tanto en su victoria ante Dinamarca.
Después llegó el famoso "a mí, Sabino, el pelotón, que los arrollo" de José María Belausteguigoitia en la segunda parte del encuentro frente a Suecia, que mandaba en el marcador con un gol de Dahl. Sabino se preparaba para lanzar una falta. La pelota fue al área y su remate coló el balón en la portería, junto con el propio Belauste, el portero contrario y dos defensas rivales. Fue el 1-1. El 1-2, el de la victoria española, lo marcó Acedo en el tramo final.
Tras vencer a Italia, un día después, por 2-0, España se cruzó con la selección 'oranje' en un partido que la organización convirtió en definitivo para la segunda posición y que coronó a la Selección española con la plata.
Venció por 3-1 a Holanda, con dos goles de Sesúmaga y uno de Pichichi, y el equipo regresó a España con la plata en el cuello.

Otra generación que rozó la gloria pero no pudo conquistar el cielo fue la de 1984 dirigida por Miguel Muñoz. Llegaron a la final del Europeo de Francia tras eliminar a Dinamarca y en una desdichada finalísima cayeron ante el anfitrión que tenía a Platini como gran estrella.
Aquella Euro vio también la mejor versión de Arconada ante la Alemania Federal y frente a Dinamarca. “Sin las paradas de Arconada ante Alemania y Dinamarca nunca habríamos llegado hasta la final. Se fue muy injusto con él”, confesaba Juan Señor en una entrevista concedida al diario El País.

También rozaron la gloria en unos JJOO la generación del año 2000 que acudió a Sidney.
La final ante la Camerún de Samuel Eto'o fue un partido tenso, de choque, pero España aguantó el ritmo de los africanos marcando además dos goles antes del descanso.
Con el dos a cero, todos miraban ya al oro olímpico, pero la segunda mitad se complicó para España. Fueron expulsados el sevillano José Mari y el propio Gabri, y la Selección jugó con nueve y la mala suerte se alió con un balón que rebotó en Iván Amaya y que se coló en la portería de Aranzubia.
El segundo gol de Camerún fue obra de Eto’o. Los internacionales españoles consiguieron aguantar la intensidad del rival pero en la tanda de penaltis, la suerte cayó del lado contrario.
España, dirigida por Iñaki Sáez, se colgó así la plata con una magnífica generación de futbolistas que incluía a los guardametas Aranzubia, Lainez y Felip con Lacruz, Unai, Albelda, Angulo, José Mari, Gabri, Ferrón, Luque, Amaya, Ismael, Velamazán, Tamudo, Dorado, Iván Ania, Jesuli... y cuatro futuros campeones del mundo en Sudáfrica como Carlos Marchena, Joan Capdevila, Carles Puyol y Xavi Hernández, autor del primer tanto en la final.
