1228 días no son suficientes para olvidar la sensación de ser campeón del mundo. Quizá no lo sea una vida entera. Tampoco una derrota inesperada.
Aquel 11 de julio de 2010, antes del partido, seguramente pocos pensarían en volver a este campo tal y como han vuelto hoy, no solo como campeones del mundo, sino como dobles campeones de Europa y como Selección referente no solo por la frecuencia de sus victorias, sino por la actitud con las que se consiguen. Vicente del Bosque, nada más pisar otra vez el Soccer City, lo reivindicó por todos: "Aquello no fue un fogonazo, todo ha tenido una continuidad".
Han pasado tres años también para los sudáfricanos pero tampoco han olvidado a España. Sergio Ramos reconocía que, una vez que Sudáfrica fue eliminada, su afición se volcó con los nuestros. Hoy han vuelto a verse muchas camisetas de la Selección española a 11.000 kilometros, el presidente de la República Sudafricana Jacob Zuma ha saludado a los internacionales españoles antes del encuentro y cuando la megafonía del renombrado FNB Stadium ha pronunciado "Number six: Andrés Iniesta" la grada rugió como en aquel minuto 116.
El partido además comenzó divertido, en los primeros 20 minutos hubo un gol bien anulado a Villa y un disparo que golpeó el larguero de Casillas por arriba tras rechazar en un jugador. El balón acabó en las mallas de Nthethe en tres ocasiones pero en todas ellas la jugada quedó anulada. Llorente también tuvo el primero en un cabezazo que salió fuera por poco.
Pero se llegó al descanso sin goles.
La segunda parte trajo el sorprendente gol de Sudáfrica. Parker se quedó solo ante Valdés y su tiro, rechazado por el portero, acabó colándose. La mala noticia fue la lesión precisamente del guardameta. Agotados los cambios, se permitió una sustitución extra para que entrara Reina.
De ahí al final, acoso de los de Del Bosque que no movió el marcador.