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Tabaco de contrabando, obras de teatro, masonería… No te pierdas estas historias de nuestro fútbol

Juan José Bermejo retrata varias historias curiosas en su información "ORMAECHEA – HEREDIA- ARGÜELLO"
Mié, 07/02/2018 - 15:33

El gran triunfo de la Olimpiada de Amberes ya quedaba atrás, la selección española había comenzado un recorrido sin retorno para llegar a ser una potencia mundial. En este contexto, la Federación, después de los Juegos Olímpicos de 1920, no tenía muy claro como seguir, pues las Federaciones Territoriales marchaban cada una a su aire imponiendo su criterio.

El presidente en funciones, el Sr. Argüello, intentó que se nombrara de nuevo una Comisión Nacional, un hecho que fue posible en 1921 tras varios intentos. El Comité estuvo formado por: David Ormaechea Zubiri (Presidente), Joaquín Heredia Guerra (Secretario) y Luis Argüello Brage (Tesorero). Los tres pertenecieron a la Real Gimnástica Española, fueron funcionarios de Hacienda y llevaron los designios de la Real Federación Española de Fútbol durante dos años difíciles.

            La Asamblea y el Comité Seleccionador

La Asamblea de junio de 1923 será recordada como una de las Asambleas más duras y polémicas de la historia.

La situación con las Regionales se hizo cada vez más insostenible y su enfrentamiento con la Federación Centro pasó factura, motivo por el cual los Delegados de las Regionales se reunieron para elegir a los representantes que asistirían al Congreso de la FIFA. No obstante, al no ser designado ningún miembro de la Nacional, David Ormaechea y su equipo presentaron la dimisión, una petición que fue aceptada de inmediato y que acarreó la reelección, por segunda vez, del Conde de la Mortera.

Ya en 1923, el Comité Nacional ejerció de Comité Seleccionador durante los dos últimos encuentros de la temporada internacional, destacando, por su cercanía a los jugadores, la presencia de Luis Argüello en los banquillos como técnico del combinado nacional.          

Encuentros

ESPAÑA - FRANCIA (Estadio Atocha, San Sebastián, Guipúzcoa).

Expectantes ante un choque de tal magnitud, San Sebastián y sus calles presentaron una animación atípica para un partido de fútbol. La ciudad se convirtió en un escenario de alegría y júbilo en una semana especial para españoles y franceses, unos aficionados que tiñeron de color el Gran Casino y que hicieron posible que sólo se hablara de fútbol en el Kursal.

Con el balón ya en juego, 18.000 espectadores fueron testigos de un acontecimiento único que arrancó con los himnos de Francia, a través de la Marsellesa, y de España, entonado por aquel entonces en la Marcha Real.

La contienda fue frenética y el primer tiempo terminó con un resultado favorable de 2-0 gracias a los goles de Monjardín y Zabala. Ya en el minuto 83, Monjardín volvería a adelantarse a la defensa para reflejar en el marcador el definitivo 3-0.

Alineación España: Zamora, Vallana, Careaga, Samitier (c), Meana, Peña, Piera, Zabala, Monjardín, Carmelo y Acedo.

 

BÉLGICA - ESPAÑA (Estadio Berschoot, Amberes).

En el Estadio de Berschoot, situado en la ciudad belga de Amberes, el Comité Nacional dirigió su segundo encuentro, un partido marcado por el barro y el fango que cubrieron el terreno de juego. Bajo estas condiciones, el conjunto español mostró una imagen más pobre y los locales se mostraron superiores gracias al apoyo de sus aficionados. El resultado final, 1-0, certificó la primera derrota en torneos internacionales después de las Olimpiadas de la Paz.

El Comité Seleccionador, pese a perder por la mínima y desde el punto de penalti, tuvo que cargar con las críticas de una hinchada que focalizó la derrota en la figura de su entrenador.

Alineación España: Zamora, Vallana, Arrate (c), Samitier, Meana, Peña, Piera, Sesúmaga, Monjardín, Alcántara y Acedo.

DAVID ORMAECHEA ZUBIRI - PRESIDENTE

David Ormaechea llegó a la Presidencia de la Real Federación Española de Fútbol en 1921 en sustitución de Luis Argüello, presidente provisional hasta la fecha. Los representantes de las Federaciones Regionales designaron al Sr. Ormaechea al no aceptar la presidencia el Sr. Caña. Esta elección fue muy meditada por parte de la Federación, quienes consideraron que su largo recorrido en el mundo del fútbol y su experiencia como fundador de la Gimnástica Española, donde se erigió como fundador y presidente al mismo tiempo que ejerció la vicepresidencia al frente de la RFEF durante el mandato de Don García Molinas, sería determinante.

En aquel proceso, la Federación atravesaba unos momentos críticos y sólo la paciencia, justicia y seriedad del Sr. Ormaechea pudieron reconducir a una institución que iba a la deriva. Con el orden y la sapiencia por bandera, el nuevo presidente intentó la regulación del profesionalismo y se puso en contacto con la Federación Argentina para organizar una serie de partidos por tierras sudamericanas. Asimismo, se dirigió al Ministerio de Hacienda para solicitar la exención de impuestos para los campos deportivos y la declaración de estos espacios como entidades de utilidad pública.

Con el paso del tiempo, y tras concretarse la Asamblea de Junio de 1923, el Sr. Ormaechea abandonó la presidencia de la RFEF para regresar a su bufete de abogados en la calle Arenal, uno de los más importantes de la capital, y para compaginar su puesto con la Jefatura de la Caja General de Depósitos. Su elocuencia y sus dotes de orador también le sirvieron para impartir innumerables conferencias y recibir homenajes y reconocimientos por parte del Colegio de Abogados, la Audiencia Nacional o la Academia de Jurisprudencia.

Con el paso de los años, y motivado por la intensa vida escénica que crecía en Madrid, el veneno del teatro fue calando poco a poco en su vida y a finales de la década de 1920 Ormaechea decidió probar suerte como empresario teatral apadrinando a la bella actriz Lola Arbelaiz. Durante esta etapa, difícil a todos los efectos, llegó incluso a dirigir el Teatro Maravilla, Eslava, Cervantes o Pavón, además de ser el impulsor de varios artistas de la época y de escribir algún libreto.

Su trabajo y su dedicación no pasaron desapercibidos y la gente de la profesión reconoció su esfuerzo y humanidad al organizar, entre otros muchos actos, un homenaje en el Teatro Eslava a la ya marchita y arruinada Olimpia D'Avigny. Del mismo modo, nombró a Pepe Moncayo director del Teatro Maravillas para hacer frente a la complicada situación del actor (cosechó un gran éxito junto a Tina Jarque en la obra "Cómo están las mujeres").

Pero el teatro es un mundo diferente, y basta una mala temporada para acabar con las riquezas anteriores. Así, el Sr. Ormaechea tomó la difícil decisión de desfalcar un millón y medio de pesetas de la Caja General de Depósitos, un hecho marcado por su autodenuncia ante el Juzgado Número Cuatro de Madrid antes de ser descubierto. Su código moral y su obsesión por no dejar en la calle a obreros, artistas y empleados le llevaron a actuar contra la legalidad en una acción que asumió con toda la responsabilidad.

Tras un breve paréntesis de año y medio, Don David reaparecería en escena con un nuevo espectáculo en el Price.

Las redes de Talía le habían vuelto a atrapar. 

JOAQUIN HEREDIA GUERRA- SECRETARIO

Sobre las seis de la tarde: la hora incierta

de augurios y terror. Se abre la puerta.

-¡Joaquín Heredia!- grita un pobre ser

Heredia calla, duda, palidece.

(Romero Flores)

 

La vida de Joaquín Heredia Guerra es la historia de un hombre repleto de misterios e intrigas, un hombre que destacó en su vida laboral como funcionario de la Administración de Hacienda y de la Compañía de Ferrocarriles del Norte. Un hombre marcado por el contexto social de la época y cuya muerte evidenció una España herida y enfrentada. Joaquín Heredia nació en Madrid el 18 de agosto de 1895 y se afincó en León por motivos laborales. Años más tarde, en 1924, fue requerido por la Federación Asturiana para llevar a cabo la formación de una selección de fútbol en aquella comunidad con motivo del encuentro ante la Selección de Checoslovaquia.

 

Pero más allá de estos datos, reflejados a la perfección por el burgalés José Luis Gavilanes Laso en su libro Qué fue de Joaquín Heredia, el madrileño destacó por su vida política y por las consecuencias que estas le acarrearon. De esta forma, tras estallar la guerra en 1936, Heredia pensó en trasladarse a la capital, pero el Catedrático Don Hipólito Romero, amigo de nuestro protagonista, le aconsejó quedarse en la ciudad leonesa y mantener su cargo como Presidente de la Cruz Roja.

 

 



No en vano, y a pesar de haber sido galardonado con la Cruz de la Orden del Mérito Militar con distintivo blanco, su vida dio un giro de 180 grados el 15 de septiembre de 1936, momento en el que fue acusado de masón y de haber presidido un mitin de Manuel Azaña. Ante estas acusaciones, a las que hay que sumar su implicación en los movimientos para recaudar dinero para la Izquierda Republicana, Heredia aportó pruebas de su inocencia y recibió informes favorables, motivo por el cual fue puesto en libertad a finales de octubre. Así, cuando el temporal ya parecía haber amainado, el Sr. Joaquín fue detenido de nuevo y encarcelado en el Parador de San Marcos, su último destino antes de ser ejecutado en la Finca Mata del Moral.

LUIS ARGÜELLO BRAJE -TESORERO

 


 

Luis Argüello es sin lugar a dudas uno de los personajes más controvertidos del fútbol español. Su relación con el balompié comenzó cuando don David Ormaechea, presidente de la Real Gimnástica Española de Madrid, le encomendó en el año 1918 que se hiciese cargo de la tesorería del club madrileño. De esta forma, y tras pasar un breve periodo de tiempo, fue nombrado contador de la Federación Centro y posteriormente de la Real Federación Española de Fútbol. En 1919, dada su condición de atleta de prestigio, fue elegido para acompañar y asesorar a los miembros del Regimiento Covadonga en la larga marcha Madrid-Santander, un viaje a pie que tuvo como objetivo la entrega de una carta al Rey con sus reivindicaciones.

En la Asamblea de mayo de 1920, cuando apenas faltaban dos meses para la  participación de España en las Olimpiadas de la Paz (Amberes), dimitió don Gabriel Maura Gamazo como presidente de la Real Federación Española de Fútbol. Ante la urgencia del caso, los delegados de las Federaciones Regionales nombraron una nueva comisión compuesta por los señores Carlos Padros (Presidente), Augusto Barcia (Secretario) y Luis Argüello (Tesorero). Cabe destacar que a la hora de tomar posesión sólo se presentó Luis Argüello, quien tuvo que asumir toda la responsabilidad ante la primera y gran cita internacional.

Ante este hecho, la prensa y los aficionados creían que no soportaría la presión, pero en eso sus detractores se equivocaron, pues al margen de su experiencia en el mundo del fútbol aportó un carisma para muchos desconocido. Argüello nombró entonces un comité seleccionador compuesto por Julian Ruete, José Angel Barraondo y Astorquia, pero ante la negativa de este último se contrató a un profesional como Paco Bru.

Entre sus nuevas propuestas, a las que hay que añadir su preocupación por la preparación física, envió telegramas a las Federaciones Regionales para que los seleccionados se dirigiesen a Vigo, a su vez pidió que adelantasen dinero mientras negociaba con el COE. Ante estas medidas las Federaciones presionaron para elegir el lugar y la convocatoria de sus jugadores.

Convivió día a día con los futbolistas, siendo considerado al mismo tiempo como un compañero más a la hora de hacer bromas y como un verdadero jefe capaz de resolver sus problemas.

Como dice Ricardo Zamora en sus memorias, llegaron a sentirse huérfanos en el viaje a Amberes, pues Argüello hubo de quedarse en España para acompañar a Eizaguirre e incluso se pasó por casa de Patricio a recoger sus plantillas, ya que el jugador tenía los pies planos.

A su llegada a la ciudad belga fue recibido por el equipo en la estación, donde los jugadores le expresaron sus problemas sobre las dietas y alojamiento; los seleccionados tenían la confianza y la certeza de que el único capaz de resolver sus desavenencias era su amigo (y para ellos auténtico presidente de la RFEF) Luis Argüello.

Este se presentó ante el Presidente del COE, el Marqués de Villamejor, quien  dijo no reconocer a  Argüello y que sólo hablaría con el seleccionador Paco Bru. Ante  esta petición, Argüello, respaldado por los jugadores, declaró que “él era el Presidente y que se volvían a España”. Tras una larga conversación, finalmente se aclaró el problema y Argüello aprovechó para solicitar al Presidente del COE la mejora de la dieta (subió que subió a 67 francos al día).

La vuelta triunfal de Amberes traería un nuevo problema para Argüello: pagar a Ricardo Zamora la fianza de 1.000 pesetas, o seis meses de cárcel, tras decomisarle el tabaco que traía escondido. Esta decisión no fue aceptada por todos los miembros de la expedición, y fue la propia Federación quien tuvo que asumir la deuda.

Tras el éxito en la Olimpiada de Amberes, se recibió en la sede Federativa multitud de invitaciones de países sudamericanos para jugar contra la recién creada Selección Española, pero el Sr. Argüello tuvo que tomar la determinación de no hacer frente a esos compromisos.

Con el paso del tiempo, y ya olvidada su etapa relacionada con el deporte, Argüello se centró en su trabajo como contador de segunda del Tribunal de Cuentas, un cargo que sustentó hasta el 15 de febrero de 1941, momento en el que fue separado del servicio en el Ministerio de Hacienda al no incorporarse a su puesto de trabajo después de la guerra.