“Es la primera vez que mis jugadores viajan en clase ejecutiva. Muchos no estuvieron nunca en otro continente ni saben lo que es hablar ante la prensa. Entonces les digo: ‘Están viviendo ahora un cuento de hadas, pero no se mareen, porque esto luego termina", señala el seleccionador Eddy Etaeta.
Se trata de un equipo amateur, que vive con pasión el fútbol y que no por casualidad se proclamó campeón de Oceanía. "En nuestro equipo tenemos contables, camioneros, maestros... pero pedimos el máximo respeto", ha comentado Etaeta.
Es tal su ilusión que, tras anotar Jonathan Tehau de cabeza el gol de honra de los oceánicos ante Nigeria, todo el equipo lo celebró como si de una victoria se tratara.
"Estamos orgullosos. Conseguimos mejorar mucho el nivel. Somos amantes del fútbol y no esperábamos poder disputar tan bien un partido como este", aseguró el delantero Marama Vahiura, único jugador profesional del equipo, tras el partido contra Nigeria disputado en el estadio Mineirao de la ciudad brasileña de Belo Horizonte.
Al menos lo que han logrado es el respeto y cariño de la afición brasileña, que se vuelca en favor de los tahitianos. "Quería agradecerle al público porque su apoyo nos llegó al corazón. Gracias a ese respaldo disputamos un verdadero partido con un nivel que ya no es el de aficionados", dijo Vaihura tras el encuentro ante Nigeria.