Un profesional convertido en la apuesta por el fútbol de base en Barcelona
Francesc Vilanova i Bajó, nacido en Bellcaire d'Empordà en septiembre de 1968, se crió en La Masía, donde ingresó en 1984, y se hizo futbolista en campos modestos de Cataluña, llegando hasta el filial del FC Barcelona (jugó un amistoso con el primer equipo) antes de dar el salto al Figueres. Allí se forjó como un mediocampista con mando, en Segunda División (estuvo a punto de subir al equipo tras una campaña exitosa a las órdenes de Jorge D’Alessandro), y al Real Club Celta, ya en Primera División. Jugó tres temporadas desde 1992 en Vigo, y en la máxima categoría del fútbol español, y en los años posteriores vistió las camisetas de Badajoz, RCD Mallorca, Lleida, Elche o Gramanet, donde se retiró de la práctica activa del fútbol en 2002.
Ese mismo año se hizo cargo, ya desde el banquillo, de uno de los equipos cadetes del FC Barcelona, antes de entrenar a distintos equipos del fútbol catalán e incluso ocupar la dirección técnica, antes de volver al club azulgrana, para ocupar puesto al lado de Pep Guardiola como ayudante en el FC Barcelona B. Desde ahí, su carrera estuvo unida al internacional, y ambos consiguieron éxitos para el conjunto catalán a partir de 2008.
Tras cuatro años, recogió el testigo de Guardiola como primer entrenador del FC Barcelona, con el que en la temporada 2012/2013 se alzó como vencedor en el Campeonato Nacional de Liga en Primera División. Además, se apuntó el récord de haber firmado la mejor primera vuelta de la historia de la Liga, consiguiendo con los culés un total de 55 puntos.
Formando tándem con Guardiola firmó un palmarés para el FC Barcelona que incluye dos Copas de Europa, tres Campeonatos Nacionales de Liga, una Copa de SM el Rey, dos Supercopas de España, dos Supercopas de Europa y dos Mundialitos de Clubes. Dicen que era el estratega, quien ideaba para su equipo formas de jugar que hacen ya historia.
Comenzó su carrera de entrenador dirigiendo en cadete a jugadores como Messi, Cesc o Piqué y los llevó hasta la gloria. El fútbol español guardará siempre deuda de gratitud con Tito Vilanova.
Descanse en paz.