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Unos cerebros infatigables

Marcel y Chaguinha están empeñados en devolver tanto a ElPozo Murcia Costa Cálida como a Movistar Inter a la senda de los títulos desde la sala de máquinas

Mié, 23/10/2024 - 21:38

El deporte siempre provee una oportunidad más. O tres. O cuatro. La facilidad de regeneración de cada disciplina se puede comprobar con el reset de cada temporada. El contador se pone a cero y una nueva aventura puede desarrollarse. Los proyectos de los clubes siempre empiezan con esperanzas varias y sólo el paso del tiempo y de la competición confirman que los planes por escrito se conviertan en realidades o en viejos anhelos.

Es lo que buscan Movistar Inter y ElPozo Murcia Costa Cálida después de unos años en los que la irrupción de otros clubes en la escena nacional ha copado muchos de los trofeos en juego. Para volver a la senda de tiempos gloriosos, coinciden en disponer de dos cerebros bien contrastados en sus posiciones. Cada uno, Chaguinha y Marcel, han llegado a dos de los máximos exponentes del fútbol sala mundial por caminos bien distintos, pero sus objetivos en la presente temporada bien tienen el denominador común de dirigir el timón para morder cuantos más metal, mejor.

La llegada de Marcel a España no fue lo explosiva que se barruntaba. Lo adquirió el Inter procedente del Magnus brasileño y su adaptación a la exigencia de la competición nacional fue progresiva hasta que llegó a Murcia. Desde entonces, se centró en ir ganando galones y confianza de la mano de los diferentes entrenadores que se sentaron en el banquillo charcutero. La madurez que le ha otorgado la continuidad se traduce en un jugador tan versátil que domina la mayoría de las tareas ofensivas: asistencia, pase, visión de juego y, por encima de todas las cosas, el gol.

 

 

El olfato y el oportunismo del brasileño lo han convertido en uno de los mayores referentes de ataque del planeta. En el presente año 2024 ha sido galardonado como máximo goleador tanto de la Liga española (32) como del Mundial (10), siendo un líder indiscutible con independencia de la camiseta que se enfundara. De momento, continúa por el camino de ser el foco del ElPozo Murcia Costa Cálida, con tres tantos en dos partidos, como el que fue decisivo en la victoria pírrica en Tudela, lo que contribuyó a que los pupilos de Dani Martínez cuenten sus partidos por victorias.

Ante tal situación, las coincidencias se cuentan por sí solas con Chaguinha. El internacional por Georgia acumula a su vez los mismos goles en los mismos encuentros y su club, el Movistar Inter, también ha conseguido el pleno en este inicio de Liga. Ambos son los integrantes que más éxito han tenido de cara a puerta, pero el caso del menudo brasileño admite algunas diferencias más allá de la edad (ocho años y un día de diferencia). Ha tenido que escalar puertos de pequeña y mediana categoría —como lo eran el Pinto o el Benicarló o el Lobelle— para llamar la atención de los grandes del pelotón, como el Benfica. Su buen hacer en el país vecino le permitió volver a España (Real Betis) y fichar por un futuro bicampeón de Europa como el Illes Balears Palma Futsal. Allí reinó en el continente y, tras años y años de carrera, le tocó el premio del Movistar Inter.

 

 

Ahora se encuentra a los mandos de uno de los clubes más laureados a cualquier nivel, con la batuta y el esmoquin preparado, pero también con el mono manchado de grasa de repuesto. Porque Chaguinha, más allá de tomar casi siempre la mejor decisión, posada y sosegada, también es un derroche de energía bien controlada, esto es, no malgastada. Ese punto necesario que dan la experiencia y, por supuesto, los buenos resultados. El Inter necesita la tranquilidad mental que Chaguinha ofrece en la pista para cocinar un futuro alentador. Actualmente no muestran mácula.

Marcel y Chaguinha tienen el mismo objetivo. Marcel y Chaguinha son distintos. Marcel y Chaguinha tienen las mismas responsabilidades. Marcel y Chaguinha lo intentan conseguir de manera diferente. Marcel y Chaguinha se pueden mirar en el espejo y ver el mismo reflejo: el éxito. Para ello deben ser unos cerebros infatigables.