Adriana Nanclares, quien la sigue...
La de anoche fue una noche más para mucha gente, pero no para Adriana Nanclares. El 29 de noviembre de 2024 es una fecha que seguro grabará a fuego la guardameta de Miranda de Ebro. Ese día, por fin, su sueño de jugar con la Selección Absoluta se hacía realidad.
Frente a la República de Corea y con el Cartagonova como testigo, Adriana entraba en la lista de las once titulares. Y salió con la portería a cero.
A sus 22 años, la jugadora del Athletic, campeona del Mundo Sub-20 en Costa Rica 2022, ha debutado de la mano de Montse Tomé y ante familiares que han tenido la suerte de verla jugar su primer partido con la Absoluta. "Justo un primo estaba por aquí por la zona y le ha hecho muchísima ilusión verme en el campo y sobre todo debutar"
Pero el camino hasta este sueño no ha sido nada fácil para la futbolista mirandesa. Su pasión por este deporte le nacía en una localidad donde el fútbol femenino ni existía. Sin clubes de esta categoría cerca, Adriana tuvo que desplazarse kilómetros y kilómetros para entrenamientos y partidos. "Recuerdo que salíamos a las 5 de la tarde y no llegábamos a casa hasta las 10 de la noche. Mi padre viendo los entrenamientos en el coche y mi madre. Han hecho un esfuerzo que no os podéis imaginar y gracias a ellos hoy aquí".
El día de su debut tuvo palabras de agradecimiento, sinceras y profundas, muy emocionada, hacia sus padres que la han apoyado en todo y a los que le dedicó ese debut: "Empiezas un camino recorrido con chicos, te tienes que buscar las castañas para estar con un equipo femenino. Al final también el trabajo de mis padres de llevarme y traerme todos los días, estoy agradecida a ellos 100% y esto va apara ellos"
Nos habló Nanclares de su coqueteo con el atletismo a los problemas y de los problemas para llegar donde está hoy: "Compaginaba atletismo y fútbol, pero al final me decidí por el fútbol. Me salió una oportunidad de ir a un equipo femenino a Vitoria, a 30 minutos de casa. Son muchos los obstáculos que hay que superar y es un orgullo poder acabar aquí debutando".
Quizá por eso, y consciente de la importancia que es que toda chica que quiera jugar y profesionalizarse pueda hacerlo siempre cerca de casa, la portera realiza unos campus de fútbol en su ciudad, Miranda de Ebro. Este verano, el 40% de los inscritos fueron chicas y es algo que ilumina los ojos de Nanclares, quizá por verse reflejada y por añorar una oportunidad que en su día ella no tuvo.
Hoy, sin duda, aquella niña es una joven orgullosa y feliz, que acaba de cumplir uno de sus mayores sueños.