CRÓNICA | Esperanzador inicio de un camino apasionante (2-1)
La misma semana del debut en el clasificatorio para la Eurocopa habían terminado las fallas en Valencia, pero esta Selección se había dejado unos fuegos artificiales para el choque ante los nórdicos.
El arsenal pirotécnico español se ha materializado en 26 tiros a puerta, 10 entre los tres palos con una posesión del 67% y una precisión del 91% con 707 completados.
Números que apuntan en la buena dirección pese a lo novedoso del bloque. El seleccionador volvió a repetir el 4-3-3 dando con la vuelta de Jesús Navas al lateral diestro y con Parejo actuando como pivote y referente en la medular.
Funcionaba así el esquema de inicio con gran fluidez en la circulación y múltiples llegadas que justo al rebasar el cuarto de hora Rodrigo Moreno culminaba con el primer tanto de la noche tras una gran acción de Jordi Alba por el costado zurdo.
Un gol tempranero que han podido ser muchos más porque los reflejos de Jarstein a cabezazo de Morata, un taconazo de Rodrigo y otra acción de orfebrería sin remate final merecían haber engordado la cuenta realizadora de los internacionales.
España ha chutado hasta 26 veces a puerta dominando con claridad la posesión de la pelota
Noruega en cambio optaba por los contraataques ideados por su técnico Lars Lagerback, que no en vano se presenta como el artífice del milagro continental islandés y cuya pizarra se le atragantaba a los locales en una rápida transición marrada por Tarik a la media hora con todo a su favor.
Pasado el susto, España volvía a tener la manija del encuentro con una posesión que rozaba el 70% al descanso sin que la tónica variase tras la reanudación, aunque con un ritmo un poco más bajo.
Con el siempre incierto 1-0 entrábamos en el último cuarto de choque al que un penalti señalado por derribo de Íñigo Martínez a Joshua King, lo convertía el delantero noruego de ascendencia gambiana en el empate del partido.
Incertidumbre en lo numérico, que no en el juego y que poco después un desmarque de Morata con posterior derribo del meta visitante se encargaba de despejar dudas: nueva pena máxima y esta vez el capitán Sergio Ramos recurría a su característico panenka para decantar el partido.
Hasta el pitido final, las buenas noticias seguían con los estrenos de Sergio Canales y Jaime Mata, además de una última oportunidad que la vaselina de Marco Asensio mandaba alta por poco.
Era el último destello de un esperanzador inicio, la plantà de un bloque que aspira a convertir en ganador a su ninot europeo de aquí al verano de 2020.
