Dos días para la final ante Rumanía
El tópico está más justificado que nunca. El partido del martes contra Rumanía es como una final, una gran final. La Selección española sub-21 se juega el pase directo al Campeonato de Europa de 2027 y sabe que la victoria le abre automáticamente las puertas de Serbia y Albania. Un empate, en función del resultado de Finlandia en Kosovo (España tiene una diferencia de nueve goles sobre los nórdicos), también podría dar la clasificación, pero el equipo de David Gordo solo se plantea sumar tres puntos para poner el broche a este viaje.
El domingo, ya con el sol dando color a Ibiza después del diluvio del día anterior, los internacionales han completado una intensa sesión en el estadio Sánchez Vicancos, justo al lado de Can Misses. En el entrenamiento ha participado Peio Canales, el último en sumarse a un grupo que está totalmente mentalizado. No cabe otra que seguir con las buenas sensaciones después de la goleada en San Marino (0-13) y ganar para asegurarse otra fase final. Hay motivos de sobra como para creer e ilusionarse, volcada la afición balear ya que se han vendido todas las entradas que han salido a la venta. Ibiza tiene ganas de sub-21.