España quiere una gran fiesta en Ibiza
Consumido un verano inolvidable para nuestro fútbol, nostalgia disparada después de unos meses celestiales con títulos de todos los colores, la Selección española sub-21 también juega hoy su final. No hay un trofeo en juego, es verdad, pero está sobre la mesa el pasaporte al Europeo de la categoría de 2027, un objetivo que está a tiro para nuestro combinado nacional. En Ibiza, fiesta de cierre ahora que las discotecas se preparan para un merecido descanso después de tanta tralla, España recibe a Rumanía (19 horas, Teledeporte) con un objetivo innegociable: ganar, ganar y ganar.
Los tres puntos le dan la clasificación directa, no hay más cálculo que ese. Porque, aunque un empate puede ser suficiente ya que la diferencia de goles sobre Finlandia (juegan en Kosovo a la misma hora) es de más nueve, España no juega nunca a otra cosa que no sea la de vencer.
David Gordo está más que satisfecho con la reacción de sus muchachos después de que esta ventana, muy larga, empezara con un tropiezo ante Finlandia. Se goleó a San Marino con autoridad y una actitud estupenda y esta semana se ha trabajado muy bien en Ibiza. El escenario es idílico y se han vendido todas las localidades de Can Misses, ambientazo garantizado. "Nos hemos encontrado a una ciudad volcada con el equipo. A todos los sitios a los que hemos ido nos han demostrado su cariño y las ganas que tienen de ver el fútbol de la Selección sub-21. Estamos disfrutando del paraíso que es esta isla y de su gente".
Falta, lo dice el propio Gordo, poner el broche a una fase de clasificación que, salvo el mencionado traspié de Finlandia, ha sido perfecta. España suma ocho triunfos en nueve jornadas y tiene muy cerca la meta, está a un paso. "Tenemos mucha hambre de conseguir la clasificación. Creo que los chicos se lo merecen porque han trabajado mucho durante todo este año y han jugado a un nivel altísimo. Esperamos poder jugar a ese nivel mañana y demostrar el hambre y las ganas que tenemos de poner la guinda al pastel”.
Los 22 internacionales que siguen en la expedición están en perfectas condiciones para el encuentro ante un rival que ya no se juega nada, pero que cuenta con jugadores de calidad. En Sibiu, España se impuso por 0-2 a Rumanía en una gran noche de fútbol, justo lo que se espera ver hoy en Ibiza.
El italiano Matteo Marcenaro será el encargado de arbitrar el último baile de la Selección española sub-21 en esta fase de clasificación. Contará con la asistencia de sus compatriotas Davide Imperiale y Khaled Bahri. Kevin Bonacina completará el equipo arbitral como cuarto colegiado.