La recuperación, clave para lograr el gran objetivo
Los noventa minutos sobre el césped son la parte más importante de cada uno de los compromisos que afronta el equipo nacional, pero existe un trabajo invisible desde el final de un encuentro hasta el inicio del siguiente que toma vital importancia en un torneo tan exigente como la Copa Mundial de la FIFA.
En una competición donde apenas hay descanso entre partidos y los desplazamientos, los cambios de horario y las diferentes condiciones climáticas multiplican el desgaste de los internacionales, la recuperación se convierte en un factor tan importante como el propio entrenamiento físico.
Nada más finalizar un encuentro comienza un protocolo diseñado al milímetro por los servicios médicos de la RFEF para acelerar la regeneración muscular, reducir la fatiga y favorecer que cada futbolista llegue en las mejores condiciones posibles al siguiente duelo. Se trata de un "entrenamiento invisible" que combina descanso, nutrición, fisioterapia y las últimas tecnologías aplicadas a la medicina deportiva.
Claudio Vázquez: "En un Mundial, las estrategias de recuperación cobran especial importancia"
En este proceso cobran protagonismo terapias como la medicina hiperbárica, que incrementa la disponibilidad de oxígeno en los tejidos y favorece los procesos de recuperación; la crioterapia, utilizada para ayudar a disminuir la inflamación y aliviar la fatiga muscular; y otras herramientas cada vez más presentes en el deporte de élite, como la fotobiomodulación mediante luz roja, que estimula la actividad celular y los procesos de reparación del organismo. Todo ello se complementa con terapias vibroacústicas y electromagnéticas destinadas a favorecer la relajación, disminuir el estrés fisiológico y mejorar la sensación de bienestar del jugador.
En este reportaje, Mikel Merino pone voz a la experiencia del futbolista y explica la importancia de estas rutinas en el contexto mundialista. Junto a él, Claudio Vázquez, jefe de los servicios médicos de la RFEF, detalla cómo la innovación y la evidencia científica ayudan a optimizar la recuperación de los internacionales en una competición en la que cada minuto puede ser decisivo.