Entre 1942 y 1945, apenas se pudieron jugar unos pocos partidos, en un nuevo contexto de guerra - mundial, en este caso - que dificultaba la práctica del deporte. En el horizonte, aún lejano e incierto en aquel momento, había una cita mundialista en Brasil que podía ser, para la Selección Española, el momento de reafirmación que necesitaba. El camino hasta ese momento discurrió entre grandes esperanzas