El trabajo está hecho
Después de 28 días en tierras polacas, tras más de veinte sesiones de entrenamiento, hoy, la Selección dirigida por David Aznar ha completado su última sesión antes del partido por el título que las enfrentará mañana a las coreanas en el Miejski LKS de Lodz a partir de las 18h.
Faltan poco más de 24h para vivir el partido de los partidos. La final soñada. Y hoy, el combinado español ha puesto el broche de oro a una larga preparación que las ha conducido hasta aquí, hasta este momento soñado. Han sido muchos días de intenso trabajo, del que se ve y del que no. De sesiones sobre el césped, en el gimnasio, en la piscina... de preparación física, mental, técnica y táctica. Interminables jornadas de análisis, correcciones, repeticiones y aprendizajes. Kilómetros, desplazamientos, muchas ciudades deportivas y campos diferentes en los que las internacionales han ido preparándose para el gran momento que están a punto de vivir, construyendo y edificando los pilares de ese sueño que mañana quieren hacer realidad.
Ese camino de preparación se acaba hoy aquí, en las instalaciones deportivas de Krancowa. Sobre este tapete verde y bajo un tímido sol, las jugadoras han completado una sesión en la que lo han dado todo. No se han dejado nada pendiente. Era el momento de echar el resto y ultimar una preparación escrupulosa y minuciosa, con todo detalle, apurando los últimos movimientos y atesorando las últimas sensaciones con y sin balón. Con la misma intensidad y concentración que el primer día o incluso más, sin perder un ápice de la ilusión y la motivación, esta generación de futbolistas se ha ejercitado hoy por última vez todas juntas antes de la gran final. Un grupo de amigas convertidas en familia pero sobre todo de profesionales talentosas que compiten, trabajan, se exigen y sobre todo disfrutan haciéndolo todo juntas.
Ya no quedan más entrenamientos. El trabajo está hecho. Todo está preparado y todas están preparadas. Con lo experimentado y lo vivido más que interiorizado sólo queda ir a por EL PARTIDO, con mayúsculas, de sus vidas.