Pablo García, un torbellino que enorgullece a su padre
Con ese duende que le caracteriza, Pablo García explicaba cómo fue su golazo desde el mismo punto en el que se atrevió con un disparo estupendo, un tanto que certificaba la victoria de la Selección española sub-21 sobre la Federación de Kosovo en Alcalá de Henares. "¿El gol? Desde aquí le he pegado y ha hecho ¡pam! La he metido por la escuadra". Muy de Pablo García.
Entró para disputar la segunda parte y confirmó que algo tiene, que siempre genera peligro, que con su presencia en el campo puede llegar un gol en cualquier momento. El primero de España no fue suyo, pero él dio la asistencia, después de un buen remate, para que Gonzalo empujara a placer. "Estoy contento por el equipo. Más cerquita está la clasificación que todos queremos".
Brilló ante la mirada de su gente, emocionado el abrazo que se dio con su padre, que no pudo controlar las lágrimas, cuando concluyó la batalla. Es puro nervio, una dosis extra de energía para un equipo que tiene el billete para el Europeo a tiro.