El vicepresidente Paco Díez ha inaugurado el stand acompañado de los seleccionadores Vicente del Bosque y Javier Lozano, así como de la campeona del mundo Ivana Andrés y del doble ganador mundial de fútbol sala Julio García Mera
La Selección Nacional cierra los años 50 con un fracaso, con la disputa de la primera Eurocopa y preparando, sin saberlo, lo que serían las bases de su primer título continental: la Eurocopa de 1964. Y ello, con intrigas políticas de por medio, como el partido que, en 1960, no se llegó a jugar... contra la URSS
La Selección Española pasó el Mundial de 1950 con honores, pero su periplo por los años 50 no fue, ni mucho menos, positivo. Se pueden distinguir tres subperiodos, en apenas una década; lo cual da muestras de la notable inestabilidad que rodeó al equipo en aquellos años.
16 años después, España regresaba en 1950 a un Campeonato del Mundo rodeada de grandes expectativas e ilusiones. Por eso la gran cita se preparó a conciencia y con tiempo. Encabezados por Eizaguirre y por Benito Díaz, una selección en la que faltaban los jugadores finalistas del torneo del ko se trasladó a jugar ante México en tierras americanas.
Tras la Guerra Civil que paralizó el país y dividió nuestro fútbol, y después también de la II Guerra Mundial, España se recompuso progresivamente como Selección, con un periodo entre 1945 y 1950 que podemos denominar de grandes esperanzas. Ya se ha descrito la situación entre 1942 y 1947, y es el momento de abordar tres años, los que van del 47 al 50, que serían claves en lo que culminaría con un cuarto puesto en el Mundial de Brasil que suponía la confirmación de que aquello iniciado antes de los dos conflictos bélicos podía seguir adelante y con fuerza.
Entre 1942 y 1945, apenas se pudieron jugar unos pocos partidos, en un nuevo contexto de guerra - mundial, en este caso - que dificultaba la práctica del deporte. En el horizonte, aún lejano e incierto en aquel momento, había una cita mundialista en Brasil que podía ser, para la Selección Española, el momento de reafirmación que necesitaba. El camino hasta ese momento discurrió entre grandes esperanzas
La selección española nació en 1920 y fue consolidándose a lo largo de las décadas de 1920 y 1930, periodo en el que adquirió una identidad propia basada en un mito fundacional (“la furia”) mientras alcanzaba los primeros éxitos deportivos (la medalla de plata en Amberes, el buen desempeño en el Mundial de 1934 y victorias significativas ante Inglaterra -1929- o frente a Alemania -1935-). Todo aquello terminó dramáticamente interrumpido con la Guerra Civil, protagonista del anterior capítulo.
1936-1939: un periodo de tres años que pusieron fin a toda una época en nuestro país y que marcaron también la historia de la Selección Española de fútbol. La Guerra Civil fue una tragedia que abarcó muchas dimensiones: nacional, internacional, personal, familiar, política, socioeconómica, cultural y también deportiva. Marcó un antes y un después para el país; y para equipo nacional no fue una excepción
Tras el sabor agridulce dejado por el Mundial de 1934, España vivió, a continuación, un bienio (1935 y 1936) de grandes victorias y algún que otro tropiezo antes de que la Guerra Civil lo paralizara todo. De aquellos encuentros antes de la contienda destaca uno en especial: el que se jugó en 1935 cuando la selección española viajó a la Alemania de Adolf Hitler a jugar un amistoso contra el conjunto germano
Nuestra historia de la Selección Española continúa en la década de los 30, antes de que la Guerra Civil cortase abruptamente la historia del país y del propio combinado nacional, con un hito de gran magnitud: su primera presencia mundialista. Una aparición que, aunque terminó en una amarga derrota, propició la conexión del equipo con su afición y sentó unas bases que ni el conflicto bélico lograría destruir por completo
Después de 1928, la Selección Española de Fútbol se remodeló en profundidad para afrontar una década de los 30 que nadie imaginaba que se cortaría abruptamente con la Guerra Civil y con la posterior II Guerra Mundial. Antes de esa dramática brecha, nuestro combinado nacional tuvo tiempo para volver a ilusionar.